Fue el centro ceremonial mas importante de la cultura Nasca, utilizado para hacer ofrendas relacionadas con la “agricultura” su principal actividad.
La ocupación de Cahuachi parece remontarse mas allá del nacimiento de la cultura Nasca, al siglo IV a.c., para luego perder su importancia hacia los 300 d.c. debido a la invasión de un estado organizado seguramente los Huari.
Desde sus inicios y durante la época Nasca temprano se observa un notable auge político y cultural que tuvo su centro de desarrollo en Cahuachi, desde donde irradió su influencia a todos los valles de la costa Sur. Para los Nascas era como su capital, aquí hay una serie de construcciones con muros de adobe y paredes de quincha que forman diversos edificios públicos, áreas de residencia, zonas de producción, viviendas y cementerios, los cuales estaban separados o alternados por plazas y espacios abiertos. Al ver estas construcciones se puede afirmar que en Cahuachi vivió el grupo de arquitectos que proyectaron y diseñaron el conjunto de las figuras que se extienden en las pampas, la estrecha relación existente entre el complejo arquitectónico y los geoglifos se confirma a través de una gigantesca línea trazada que partiendo desde el complejo ceremonial cruzaba el desierto para finalmente unirse a la extensa pampa que albergaba las figuras.
Algunos edificios como la Gran Pirámide o el Gran Templo constituyen verdaderas estructuras monumentales que superan los 20 metros de altura los cuales fueron hechos con muros de adobe, formando una serie de plataformas escalonadas que confirman el notable grado de su conocimiento arquitectónico.
La mayoría de estas construcciones se hizo de manera simultánea en la época Nasca-temprano, el sitio fue ocupado de manera activa por una élite de personas encargadas de la conducción política y religiosa de la sociedad Nasca, así como por grupos de especialistas dedicados a la producción de cerámica, tejidos y otros bienes y de personas que se encargaban de mantener en perfectas condiciones estos edificios.
Los antiguos peruanos que vivieron en la desértica zona de la costa del país levantaron verdaderas ciudadelas de barro que sobrevivieron al tiempo y ahora una de ellas reclama el título de la más grande del mundo.
|