Además de las cerca de 12 mil líneas que se han llegado a identificar en la gigantesca pampa de Nasca y el asombroso Cahuachi, esta zona del sur del Perú, aunque no lo crea, tiene más para brindarle a sus visitantes. Es cultura, es historia y también es aventura y diversión.
Si quiere hacer areneros o los conocidos buggies, tienes tours que lo llevan a la duna más alta del mundo, cerro blanco de donde la vista es impresionante. Acá, al igual que en Ica, podrá hacer sandboard y caminar por las siempre cambiantes dunas.
Vaya a Nasca, conozca a su gente, su pisco (muy recomendable), sus paisajes, su historia, su arqueología y pase momentos que difícilmente olvidará. |